Distintos puntos de vista ante el sufrimiento

Punto de vista

A diario, mediante los medios de comunicación, revistas, publicaciones y, sobre todo, gracias a las personas, escucho todo tipo de quejas y lamentaciones acerca de las cosas que están sucediendo en el mundo. Ahora más que nunca nos llegan noticias acerca de muertes y desastres. De hecho, no es raro ver cómo los fenómenos naturales terminan, en pocos segundos, con la vida de decenas de personas. Tampoco es extraño observar cómo ocurren calamidades personales ante las que la gente no hace más que maldecir a Dios y pedir respuestas ante lo que les está sucediendo.

Tal y como he aprendido, cuando se cierra una puerta se abren diez. Es decir, cuando ocurre alguna calamidad, siempre tenemos algún otro camino que seguir. Gracias al que podremos crecer personalmente, progresar y, sobre todo, solventar los errores pasados. Ya sabéis que soy adepto del Espiritismo y, tal y como me ha enseñado esta bella filosofía, intento ver el lado correcto de las cosas. ¿Por qué quejarme cuando ocurre algo grave, si puedo aprender de ello para evitar que vuelva a suceder y, yo mismo, progresar?

La mayoría de las veces, y siempre que me es posible, pido a las personas que no se centren en el lado malo de las cosas, de los desastres. Que piensen a muy largo plazo, con un punto de vista diferente al que están acostumbrados, con el fin de encontrar la razón a lo que les está pasando. Y, sobre todo, con el fin de saber por qué están viviendo determinadas situaciones.

Desde mi punto de vista es sencillo ver las causas que provocan tal o cual problema ajeno. Ellos, sin embargo, se centran en su orgullo y a veces insultan o amenazan, cerrando los ojos a una realidad que, visto en mi tono, podría ayudarles más de lo que parece. Si alguna vez habéis leído el Espiritismo o, simplemente, profesáis alguna religión, sabréis a lo que me refiero.

El punto de vista exacto

Sufrimiento

En primer lugar voy a hacer mención a un trozo escrito por el propio Allan Kardec en el libro El Evangelio Según el Espiritismo:

Cada nueva falta aumenta la deuda, porque no hay una sola, cualquiera que sea, que no lleve consigo su castigo forzoso, inevitable; si no es hoy, será mañana, y si no en esta vida, será en otra. Entre estas faltas debería ponerse en primer lugar el defecto de sumisión a la voluntad de Dios; pues si en las aflicciones se murmura si no se aceptan con resignación y como cosa que ha debido merecerse, si se acusa a Dios de injusto, se contrae una deuda nueva que hace perder el beneficio que podría esperarse del sufrimiento.

Sigamos pues con otro trozo que también tiene su propia enseñanza:

El hombre puede aliviar o aumentar las amarguras de sus pruebas según el modo como considere la vida terrestre. Sufre tanto más cuanto más larga ve la duración del sufrimiento; así, pues, el que se coloca en el punto de vista de la vida espiritual, abraza de una sola ojeada la vida corporal; la ve como un punto en el infinito, comprende su corta duración, y dice que ese momento penoso pasa muy pronto; la certeza de un porvenir próximo más feliz le sostiene y le anima, y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar.

Todo esto se podría resumir en pocas palabras: todo error y toda buena acción tiene sus consecuencias. Es decir, lo malo que hacemos tendrá su castigo oportuno. Lo bueno, tendrá lo que se podría llamar una recompensa. Mucho cuidado con esto, porque podría ayudaros en bastantes ocasiones de vuestra vida actual y futuras. De hecho, por esto recomiendo siempre hacer el bien. Si hacéis el mal, es evidente que las consecuencias serán negativas.

¿Por qué sufrimos?

Esperanza

Si sufrimos, o si nos suceden cosas negativas, puede ser por varias razones. Las más habituales son una expiación por haber provocado ese mal a otras personas, o una prueba que nos ayude a progresar. Sin importar cual de los dos motivos sean, debemos tomar las cosas de manera positiva, intentando ayudarnos a nosotros mismos y nunca emitiendo quejas. En este aspecto el Espiritismo puede llegar a ayudar mucho. Como véis, solo es necesario tomar las cosas de la manera correcta.

Tal y como se demuestra en vidas actuales, o en los diferentes escritos de los que tenemos constancia, si nos sucede algo es posible que nosotros ya hayamos hecho ese mal. Entonces ¿por qué nos quejamos de que nos traten mal, si nosotros anteriormente hemos tratado mal a alguien? Hay justicia. ¿Por qué nos quejamos de que nos insulten si nosotros ya hemos insultado a alguien? Existe justicia. ¿Por qué nos quejamos de que nos sean infieles, si nosotros ya hemos sido infieles? Dios nos ajusticia del mismo lado del que hemos pecado.

Tened muy presente el siguiente dicho: “El que ha hierro mata, a hierro muere“. ¡Cuanta razón en una simple frase!

Fotos | Pixabay – WerbeFabrik | FlickR – Victor Manuel | Pixabay – Tama66

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