Las recompensas de Dios, según el Espiritismo

Espiritismo

Hace unos días que he hablado de la ley de causa y efecto según el Espiritismo. La conclusión puede llegar a ser temerosa para algunos (sobre todo, si no se comprende bien). No obstante, también me gustaría hablar de las recompensas que Dios otorga a las personas que se comportan de manera noble, que saben utilizar el tiempo disponible. La justicia de Dios es perfecta para todos, pero es evidente que queremos disfrutar más que padecer. Lamentablemente, lo primero no llegará sin lo segundo. Para progresar es necesario que expiemos todas nuestras faltas, ayudando a la vez a los demás.

En la entrada anterior mencionaba que las recompensas de Dios son inimaginables. Ninguna cabeza humana puede pensar en las dichas que nos esperan si sabemos soportar con paciencia las vicisitudes de la vida.

Así es cómo Dios recompensa

Felicidad

Antes de pasar al ejemplo que propongo, tengo que decir que las recompensas no son tales. Es, simplemente, el progreso y el mérito de nuestras acciones lo que nos ayuda a elevarnos en la jerarquía de los Espíritus. Según podemos extraer leyendo los textos que existen en el Espiritismo, Dios no nos dará una cosa u otra según hagamos bien o mal, simplemente administra su justicia para recibir lo que nos merezcamos, siendo los resultados el orden natural de los esfuerzos.

Veamos el ejemplo de la condesa Paula, el cual se puede encontrar en el libro de “El Cielo y el Infierno”. En sus páginas asistimos a los sucesos que correspondieron a un Espíritu que, según las afirmaciones, hizo mucho bien en la Tierra, siendo “buena, dulce e indulgente para con todo el mundo“. Doce años después de su fallecimiento fue evocada para conocer su situación en el mundo de los Espíritus. Dios ya había realizado su excelente justicia:

Tenéis razón, amigo mío, de pensar que soy dichosa. Lo soy, en efecto más de lo que pueda expresarse, y no obstante, estoy lejos todavía del último escalón. Estaba, sin embargo, entre los felices de la tierra, porque no me acuerdo de haber sentido pena real. Juventud, salud, fortuna, homenajes, tenía todo lo que constituye la felicidad entre vosotros, pero, ¿qué es esta dicha al lado de la grandeza que se goza aquí? ¿Qué son vuestras fiestas más espléndidas en que se ostentan los más ricos adornos, al lado de estas asambleas de espíritus resplandeciendo con una brillantez que vuestra vista no podría soportar, y que es el patrimonio de la pureza? ¿Qué son vuestros palacios y vuestros salones dorados al lado de las moradas aéreas, de los vastos campos del espacio matizados de colores, que harían palidecer al arco iris? ¿Qué son vuestros paseos a pasos contados en vuestros parques, al lado de esas correrías a través de la inmensidad, más rápidas que el relámpago? ¿Qué son vuestros horizontes limitados y nebulosos al lado del espectáculo grandioso de los mundos, moviéndose en el Universo sin límites bajo la poderosa mano del Altísimo? ¡Qué tristes y chillones son vuestros conciertos más melodiosos, al lado de esta suave armonía que hace vibrar los fluidos.

Al parecer, la condesa Paula fue situada en un lugar mejor que la Tierra que, no obstante, “no está exento de peripecias“. Allí existirían todo tipo de “ocupaciones” y “misiones que cumplir“, aunque sin el nivel que tienen las pruebas y expiaciones de nuestro planeta.

La dicha suprema no consiste en tener más dinero ni en llenar nuestro orgullo. Se trata, simplemente, de ser más felices, de tener más libertad y de que se nos conceda acceso a lugares en los que algunas actitudes son imposibles. De hecho, allí no entran Espíritus que sean ciertamente impuros. Los lugares superiores están determinados a los Espíritus que se los han ganado.

¿Cómo ganar la dicha futura, según el Espiritismo?

Felicidad

Para ganar la dicha futura es suficiente con hacer el bien y practicar el amor hacia todos nuestros hermanos. No me refiero al amor sentimental, sino al amor de familia espiritual. Es evidente que en la vida no se querrá de la misma manera a nuestra pareja que a nuestros amigos. Para ganar la dicha espiritual también es necesario practicar la máxima de cristo: “No hagáis a los demás lo que no os gustaría que os hicieran a vosotros“. Al fin y al cabo, esta frase se reduce a practicar el bien.

La Tierra es un lugar de pruebas y expiación, por lo que es completamente normal que cometamos errores y fallos, y que nos mostremos arrepentidos por ellos. Incluso en el mismo momento de ser cometidos. El perdón es necesario para progresar. El Espiritismo nos recomienda hacer el bien por en todas nuestras acciones.

Si queréis progresar, os sugiero que le echéis un vistazo a los libros de la Codificación Espírita. Especialmente a “El Evangelio Según el Espiritismo”. Estoy seguro de que aprenderéis muchas cosas que os ayudarán en vuestro día a día.

Fotos | Pixabay – jill111 | Pixabay – Gadini | Wikimedia Commons – Larry Ojeda

1 comment

  1. Maribelreis dice:

    Qué doctrina tan simple y tan complicada a la vez!!. Lo más duro es tener que convivir con almas tan poco evolucionadas día a día…para avanzar hay que renunciar a todo tipo de relación con los demás??

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *