Cómo se comportan los hombres de bien y el verdadero Espírita

Espíritas

Espírita

Muchas veces me he preguntado ¿cómo debe ser el verdadero Espírita? ¿qué actitud debe tener el verdadero cristiano para ganarse su entrada en las regiones más altas del Universo? Es una pregunta difícil de responder, debido a que en la situación en la que estamos todavía desconocemos muchos conceptos. Lo que sí podemos decir es que con llevar a cabo una serie de normas bastaría para poder progresar. Y esas normas no son difíciles.

Como siempre, tengo que llevaros a uno de los libros de la Codificación, El Evangelio Según el Espiritismo. En sus páginas se especifican quienes son los verdaderos hombres de bien, incluyendo cuales serían las actitudes correctas ante esta vida:

El verdadero hombre de bien es el que practica la ley de justicia, de amor y de caridad en su más grande pureza. Si pregunta a su conciencia sobre sus propios actos, mira si ha violado esta ley; si no ha hecho daño, si ha hecho todo el bien “que ha podido”, si ha despreciado voluntariamente alguna ocasión de ser útil, si alguien tiene quejas contra él; en fin, si ha hecho a otro lo que hubiera querido que hicieran por él.
Tiene fe en Dios, en su voluntad, en su justicia y en su sabiduría; sabe que nada sucede sin su permiso, y se somete en todas las cosas a su voluntad.
Tiene fe en el porvenir; por esto coloca los bienes espirituales sobre los temporales.
Sabe que todas las vicisitudes de la vida, todos los dolores, todos los desengaños, son pruebas o expiaciones y las acepta sin murmurar.
El hombre penetrado del sentimiento de caridad y de amor al prójimo hace bien por hacer bien, sin es
peranza de recompensa; devuelve bien por mal, toma la defensa del débil contra el fuerte, y sacrifica siempre su interés a la justicia.
Encuentra su satisfacción en los beneficios que hace, en los servicios que presta, en las felicidades que reparte, en las lágrimas que enjuga y en los consuelos que da a los afligidos. Su primer impulso es pensar en los otros antes que pensar en sí, buscar el interés de los otros antes que el suyo propio. El egoísta, al contrario, calcula los provechos y las pérdidas de toda acción generosa.
Es bueno, humano y benévolo para con todo el mundo, sin excepción “de razas ni de creencias”, porque mira a todos los hombres como hermanos.
Respeta en los demás todas las convicciones sinceras, y no anatematiza a los que no piensan como él.
En todas las circunstancias la caridad es su guía; dice que el que causa perjuicio a otro con palabras malévolas, que hiere la susceptibilidad de otro por su orgullo y desdén, que no retrocede ante la idea de causar una pena, una contrariedad, aun cuando sea ligera, pudiendo evitarlo, falta al deber de amor al prójimo y no merece la clemencia del Señor.
No tiene odio, ni rencor, ni deseo de venganza; a ejemplo de Jesús, perdona y olvida las ofensas y sólo se acuerda de los beneficios; porque sabe que él será perdonado, así como él mismo habrá perdonado.
Es indulgente para con las debididades de otro; porque sabe que él mismo necesita de indulgencia y se acuerda de aquellas palabras de Cristo: “Que el que esté sin pecado arroje la primera piedra”.
No se complace en buscar los defectos de otro ni en ponerlos en evidencia. Si la necesidad le obliga, busca siempre el bien que puede atenuar el mal.
Estudia sus propias imperfecciones y trabaja sin cesar para combatirlas. Todos sus esfuerzos consisten en poder decir al día siguiente, que hay en él alguna cosa mejor que en la víspera.
Nunca procura hacer valer su imaginación ni su talento a expensas de otro; por el contrario, busca todas las ocasiones de hacer resaltar lo que es ventajoso para los demás.
No está envanecido por su fórtuna, ni por sus ventajas personales, porque sabe que todo lo que se le ha dado, puede perderlo.
Usa, pero no abusa de los bienes concedidos, porque sabe que es un depósito del cual deberá dar cuenta y que el empleo más perjudicial que pudiese hacer de ellos para sí mismo, es hacerlos servir para satisfacción de sus pasiones.
Si el orden social ha colocado a los hombres bajo su dependencia, les trata con bondad y benevolencia, porque son sus iguales delante de Dios; usa de su autoridad para moralizarles y no para abrumarles por su orgullo, evitando lo que puede hacer más penosa su posición subalterna.
El subordinado, por su parte, comprende los deberes de su posición y procuracumplirlos religiosamente.
El hombre de bien, en fin, respeta en su semejante todos los derechos que dan las leyes de la naturaleza como quisiera que se respetaran en él.
Esta no es la relación de todas las cualidades que distinguen al hombre de bien; pero cualquiera que se esfuerce en poseerlas, está en camino de poseer las demás.

Da igual si eres Espírita o no, basta con tener amor

Ya lo dije en una de las entradas anteriores: Solo hay que tener amor para progresar. No importa la religión que tengáis o el lugar en el que viváis. Siempre hay lugar para el bien. Tampoco importa si creéis en el Espiritismo, en el Cristianismo o en cualquier otra religión. Incluso no importa ser ateo. Que mencione la palabra Espírita no significa que haya que ceñirse al Espiritismo. Dios, en su infinito amor, tiene espacio para todo tipo de personas, sin importar conceptos pequeños. Solo quiere que sus hijos hagan el bien y se ayuden entre sí. Un objetivo que no parece tan difícil ¿verdad?

Tenemos muchos ejemplos de gente que ha dejado atrás vidas malísimas y se ha convertido al bien, casi de un día para otro. Se trata de historias que vemos a diario. San Agustín o San Pablo son buenos ejemplos. Santos venerados que solo son ejemplos muy eficaces y visibles. Al fin y al cabo, ellos solo seguían a su corazón. ¿Os animáis vosotros también a seguir el buen camino?

Fuente | En Evangelio Según el Espiritismo
Foto | Wikimedia Commons – HeinzLW

3 comments

  1. VPS server dice:

    Tienen conocimientos limitados acerca de las cosas del Mundo Espirita, y lo poco que saben de ello se confunde con las ideas y prejuicios de la vida corporal. No pueden darnos de aquel sino nociones falsas e incompletas. Mas el observador atento encuentra a menudo, en sus comunicaciones no obstante su imperfeccion-, confirmadas las grandes verdades que los Espiritus superiores ensenan.

    1. Ilde dice:

      Hola,
      El mundo Espírita todavía no ha desvelado todos sus secretos debido a que no estamos preparados para conocerlo todo. Mientras tanto, nuestros conocimientos estarán limitados y, como has mencionado, los conceptos se mezclarán y a veces serán erróneos.

      Si queremos aprender de verdad, es imprescindible que cada lea y estudie la Codificación Espírita.

      ¡Un saludo!

  2. FreeBSD VPS dice:

    De manera que si en estos momentos te has prestado para hacerle dano a alguien como lo es hacerle trabajos espirituales, maleficios o conjuros satanicos o tus pensamientos son de naturaleza que le deseas el mal a otra persona, estas actuando en Inmoralidad. No basta sentirse bueno es mas que eso, como lo hemos definido aqui. Entonces si no haces nada de eso, estas actuando en Inmoralidad, sirviendo a Espiritus Impuros y perversos.

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